Cayo Coco ocupa la cuarta posición en extensión en el archipiélago cubano, con un área de 370 kilómetros cuadrados y el atractivo adicional que ofrecen 22 kilómetros de excelentes playas, complementadas con una vegetación de manglares y cocoteros.
Entre las playas, existen varias de especial interés para los vacacionistas como las llamadas las Coloradas, Jaula y de los Flamencos y con centros de buceo comparables a un gigantesco acuario.
El origen del nombre está en la presencia del ave conocida como Ibis Blanco -popularmente llamada pájaro Coco- que con sus brillantes colores aporta personalidad a la región.
Unas 200 especies de animales se localizan en el islote, entre las cuales destacan las aves y los reptiles como las iguanas y más de 360 especies de plantas, varias de ellas endémicas.

Cayo Coco dispone de hoteles de primera categoría, lagos artificiales, piscinas y todas las ofertas de entretenimiento, animación y servicios posibles en medio de un ambiente apenas alterado por la presencia humana, para garantizarle una estancia inolvidable.
El islote está enlazado a tierra firme por una carretera sobre el mar desde Turiguanó, al norte de Ciego de Ávila, famosa por sus lagunas donde la pesca de truchas constituye un especial atractivo y sus excelentes paisajes rurales.
El Parque Retiro Josone fue la residencia privada y lugar de descanso de José Fermín Iturrioz y Llaguno -una importante figura de la Compañía Arrechavala, prestigiosa fábrica de ron y refinería en los años 50 del siglo XX en Cuba- y de su esposa Onelia Méndez Rubí.
El parque es nombrado por la unión de las primeras letras de José y Onelia: JOS y ONE, como expresión del amor existente entre ellos.
El parque Josone, de aproximadamente 9 hectáreas, construido alrededor de la Laguna de La Paz, es el mayor espacio verde en el Varadero histórico y en él coexisten valores naturales, históricos, arquitectónicos, culturales, florísticos y ornitológicos.
Servicios: náuticos, recreativos, piscina, restaurantes, bares, venta de artesanías, servicios para eventos, cenas y banquetes de galas.

Imponente por su opulencia y singularidad en el entorno de la playa más azul de Cuba, la Casa Dupont o Mansión Xanadú tiene un espacio bien ganado entre las maravillas matanceras por su arquitectura admirable y su halo de envolvente misticismo.
El millonario norteamericano Irénée du Pont la mandó a construir en 1927, justo el año en que se retiraba de la presidencia de su compañía. Tal vez deseaba un palacio a la medida del de Kublai Khan y por eso la bautizó Xanadú, como la capital de verano del antiguo imperio mongol, e invirtió en ella un millón 300 mil dólares.

Lo cierto es que, enclavada sobre la Peña de San Bernardino, punto más alto de la península, fue la primera edificación de cantería de Varadero con tres pisos, siete habitaciones, tres terrazas (una de ellas actualmente cerrada y convertida en bar), siete balcones, un muelle, un campo de golf de 9 hoyos y una cava.
Sus arquitectos: nada más y nada menos que los famosos Evelio Govantes y Félix Cavarroca, “el dúo clásico de la arquitectura moderna de La Habana”, quienes participaron, entre otras cosas, en la concepción del Capitolio Nacional.
Este paseo al mundo subterráneo tiene una duración de 45 minutos en los que se recorren 500 metros del sistema cavernario de 300 mts., conocido como las Cuevas de Bellamar. Estas cuevas se descubrieron en 1861 y por la belleza de sus formaciones secundarias se convirtieron en el primer centro turístico cubano.
Al recorrerla se atraviesan salones y galerías de gran belleza, fuentes, estalactitas y estalagmitas, bóvedas cristalizadas y otras formaciones que han merecido nombres como la Fuente del Amor, o la galería Coco rallado. En las afueras de la cueva se ofrecen servicios de restaurante-cafetería y tiendas.

Este lugar es famoso porque en él se han realizado muchos espectáculos, congresos y eventos de gran índole. Posee una capacidad máxima de 600 personas en la sala plenario y además posee otras salas para reuniones menores. Está ubicado al lado de la carretera Sur y también se alza como el mayor centro comercial de la zona.
Posee un diseño funcional y moderno, y dentro de sus instalaciones alberga a más de 36 tiendas especializadas, cuatro lujosos restaurantes, bares y cafés. Además también ofrece servicios médicos como ópticas, farmacias y asistencia médica directa. Se puede hacer cambios de divisa y transferencia de dinero, y organizar también reuniones sociales y banquetes.
Este maravilloso espacio sirve de hogar a las diversas manifestaciones artísticas que se desarrollan en esta ciudad. Cuenta con diversas salas de exposiciones, una especial para adultos y otras para niños, y se le da especial impulso a los artistas locales.
Asimismo se llevan a cabo peñas que llevan el nombre de Proposiciones y en las que se hacen diversas demostraciones de teatro, danza y música. También se dictan clases de baile de diversos ritmos tropicales y cubanos. Al lado de la Casa, se puede encontrar la galería Arte, Sol y Mar, en la que también se realizan exposiciones y se venden eventualmente las obras plásticas de los artistas.

Ubicado en las afueras de la ciudad, este Delfinario es una excelente opción para divertirse en familia, pues será del agrado principalmente de los más pequeños de la casa.
Cuenta con inmensas piscinas que sirven de hogar a los delfines – quienes son muy amistosos y están acostumbrados al lugar- , y en las cuales usted también podrá zambullirse para jugar un poco con ellos. Mientras lo hace un fotógrafo estará presto para tomar una fotografía jugando con estos bellos animales, la que se convertirá en un recuerdo inolvidable durante toda su vida.
El Delfinario también organiza espectáculos para todo el público, pues los ocho delfines del centro pueden realizar piruetas con aros, hacer malabares, jugar con pelotas, dar saltos, etc. Estos espectáculos se realizan 4 veces al día.
Entre sus instalaciones el Delfinario también cuenta con quioscos, un snack-bar y una tienda de recuerdos, asimismo se puede montar a caballo en las zonas aledañas a las piscinas.
